=(

Los revendedores siempre me han causado sentimientos repulsivos. Por ejemplo, cuando en junio del año pasado Cerati estuvo en el Auditorio y le encargué a mi tía que me comprara los boletos en la taquilla, estuvo a punto de dispararme el resto del dinero para que estuviera hasta adelante, pero ya no había, ¿por qué? pues porque los revendedores habían apañado todo (y la otra mitad ticketmaster, por supuesto), palabras de la señorita de la taquilla. El día del concierto ahí estaban ofreciéndolos al doble, sin que nadie se los comprara, recuerdo perfectamente cuánta bilis derramé de las escaleras a la entrada diciéndole a D esos boletos eran los nuestros, malditos malditos, los odio, o algo así que no recuerdo textualmente... No sé quién después de eso me dijo que los revendedores cumplían una función social, que sólo hacían su trabajo, yo contesté que eran una bola de zánganos pusilánimes que se aprovechaban de la gente. Cuando Zoé, Los Tres y Cerati tocaron en el Palacio, T y yo nos quedamos sin boleto, él decía que debíamos ir y comprar en reventa, que nunca fallaba, yo me negaba y le decía que iba en contra de mis principios, que no era justo, que blablablá, al final unos días antes encontré boletos por ticketmaster, los mejores boletos del mundo, terminamos pagando mucho dinero, pero legal, dije yo, prefería pagarle a los ladrones establecidos que a los ladrones malvibrosos. Igual nos pasó semanas después con Fito, nos conformamos con un boleto más barato del que queríamos por no comprarlo antes, igual la señorita del Metropólitan nos contó cuán descarados los revendedores habían estado ahí a primera hora blablablá... Anoche decidí que tal vez iría en contra de mis principios, todo por Sabina -quiero verlo en concierto antes de que muera-, por Serrat no tanto porque a él lo he visto 3 veces en concierto (con la mejor acompañante, mi madre), el último fue emotivo y muy significativo, pensé que tan enfermo como está (o estaba) sería el último concierto en México, él pensaba o sentía tal vez lo mismo, porque ¡ah, cómo lloró!... Total, estuve ahí a las 7 pm en punto, afuera del famosísimo Complejo Cultural Siglo XXI, y lo primero que me encontré fueron revendedores pidiendo boletos, sí, así fue, los revendedores no tenían boletos para revender. Me quedé ahí esperando, observando, pensando en que hubiera sido bueno hacerme un letrero como lo sugirió Reny en la tarde (¡compro boleto! / ¡alguien invíteme! / cambio boleto por noche de pasión / ¿Te dejó tu novia? Yo puedo sustituirla por hoy / [...]) buscaba al fulanito al que le habían regalado los boletos y no le gustaba ni uno ni otro, o la mujer que compró para invitar a su pretendido y al final la plantaron porque era cumpleaños de la futura suegra, o cosas así que nunca faltan. La primera oportunidad se presentó en mis narices, una chava se bajó de un platina rojo, con cara extraña, me acerqué unos pasos y justo cuando iba a abrir la boca, un revendedor llegó a preguntarle si le sobraba boleto, ella dijo que sí y yo me quedé pasmada (ahí va otra palabra más fuerte), cuando mi pie derecho enérgicamente se preparaba para bajar de la banqueta, una señora salió corriendo detrás de mí y empezó a rogarle a la chava que se lo vendiera a ella, la gente que esperaba boleto se hizo bolas alrededor de ella y comenzó a ofrecerle dinero, el revendedor comenzó a tirarla por el brazo y a querer llevársela a otro lado para negociar, todos se le fueron encima, yo sólo me hice para atrás y miré atenta; la chava terminó vendiéndoselo a la señora gritona y el revendedor se la pasó diciendo: pinche gente pendeja, pinches putos, culeros de mierda no dejan trabajar... Me sentí tan, pero tan tonta que reaccioné y me puse a preguntar, caminar, indagar, abordar gente que tenía cara de estar buscando o esperando algo, los primeros fueron unos que tenían cara de fans de Sabina, les pregunté y me dijeron que sí les sobraba uno, que era de un amigo al que esperaban porque se acababa de morir su abuelita, que con gusto me lo vendían al precio en cuanto llegara, me emocioné y pregunté el costo, $800, mi presupuesto era de $550, les di las gracias y me fui a seguir preguntando, me topé con un joven que como yo buscaba, le dije que si tenía suficiente fuera con los de los sombreritos que estaban por ahí, fue corriendo, me dio las gracias 45 veces y cuando estaba por entrar me dijo que le había hecho la noche; la mayoría que encontraba que vendían boleto tenían de primeras filas, demasiado dinero para lo que traía, lo más que hice fue canalizar a esas personas con otras que veía que buscaban desesperadamente, porque los revendedores estaban más bravos que nunca, pidiendo el triple por un simple boleto y violentando a los que sólo queríamos un boleto, los policías y los de seguridad evidentemente se llevaban su buen tajo, porque está prohibidísimo revender, claro, claro, les daban sus billetotes cínicamente enfrente de todos... El concierto comenzó, la gente que llegaba tarde corría, los que buscaban boleto sin conseguirlo comenzaron a irse, quedamos pocos con pocas esperanzas, y cuando dieron las 9.30 me apuré a alcanzar la 29 cuando todavía había gente y luz...

Comentarios

Sonic Reducer dijo…
Son infames los revendedores. No hay otra más que entrarle a la rapacidad de ticketmaster, que por comisiones y demás inflan 20% el precio del boleto. Hallé este poema antes de leer tu post... y es adecuado.

EN UN CAFÉ

He vuelto ahora sin saber por qué
a estar triste más triste que un tintero
Triste no soy o si lo soy no sé
la maldita razón porque no quiero

He vuelto ahora sin saber por qué
a estar triste en las calles de mi raza
He vuelto a estar más triste que un quinqué
más triste que una taza

Estoy sentado ahora en un café
y mi alma late late
de sed de no sé qué
tal vez de chocolate

No quiero esta tristeza medular
que nos da un golpe traidor en una tarde
Pide cerveza y basta de pensar
El cerebro está oscuro cuando arde.

(de Carlos Edmundo de Ory)
G Velázquez dijo…
Lo malo es que ticketmaster no vendía los boletos para Puebla, más bien fue en la taquilla del lugar y unos fulanitos que se hacen llamar 'superboletos', y al df ya no fui porque no había dinero cuando todavía había boletos... El comentario anterior fue borrado y la información guardada, confieso que no sé muy para qué, podrías decirme para qué =)

Me ha gustado el poemita, más triste que una taza, me encantó... Ya habrá oportunidad, espero que Sabina no muera pronto, si no, pues ni modo, ya veré el dvd...

Saludotes, buena semana...

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