PRINCIPIO Y FIN DE LA AUSENCIA

Como huella nace el hueco;

La tierra cede levemente,

Un poco de hierba se retira.

Pronto se escucha un golpe seco

Que oprime al cuerpo consecuente

Que oye, pena y luego mira.

En cada gesto se prolonga

–Que sería de otra manera

Alto dolor mal sostenido–

Una desdicha clara, honda,

En aire duro prisionera

Pero hiriente del olvido.

Francisco Cervantes

de Los huesos peregrinos

Comentarios

Anónimo dijo…
Acá va uno que te gustará del mismo autor.
att.
"El llanero imaginario"

CANTADO PARA NADIE
por Francisco Cervantes

" La cólera, el silencio,
Su alta arboladura
Te dieron este invierno.
Más óyete en tu lengua:
Acaso el castellano,
No es seguro.
Canciones de otros siglos si canciones,
Dolores los que tienen todos, aun aquellos
-Los más- mejores que tú mismo.
Y es bueno todo: el vino, la comida,
En la calle los insultos
Y en la noche tales sueños.
¿A dónde regresar si solo evocas?
¿Amor? Digamos que entendiste y aun digamos
Que tal cariño te fue dado.
Pero ni entonces ni aun menos ahora
Te importó la comprensión que no buscaste
Y es claro que no tienes,
Bien es verdad que no sólo a ti te falta.
La ira, el improperio,
Los bajos sentimientos
Te dieron este canto. "
G Velázquez dijo…
Pues tiene usted toda la razón. Sí me gusto, y mucho, ya lo había dicho quelqu'un o usted, ya no sé muy bien cuál de los dos, quizá sólo lo soñé: ¿puede alguién no conocer aspectos intimos de su amigo imaginario?

Buscaré en mi próxima visita a la Rosario Castellanos el libro que lleva el mismo título que el poema, espero tener suerte porque quiero tenerlo para leerlo en Querétaro en mi siguiente regreso...

¡Saludos imaginarios!
Sonic Reducer dijo…
Francisco Cervantes. Vivió muchos años en un hotel ubicado en el Eje Central y era asiduo de muchos sitios hoy borrados o transformados. Una vez, mientras comía yo con una amiga en el Salón Corona, lo vi allí, ajeno al mundo, bebiendo a sorbitos su cerveza. Llamé a Benito, el diligente mesero, y le pedí que le llevara al maestro un tarro de oscura y le entregara un papelito donde escribí "Gracias por Cantado para nadie // Un lector". Lo hizo y después de la sorpresa, vio el papel, recorrió la cervecería para buscar al remitente y tras no hallarlo en su mirada se adivinó una chispa de alegría.
G Velázquez dijo…
Qué buena experiencia... Yo lamento no haber estado consciente de su existencia cuando yo todavía vivía en Querétaro, tal vez lo vi alguna vez en el centro, caminando o en algún jardín, no lo sé...

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