27.9.07

Haciendo tiempo en línea* me topé con la página de Miranda July, entren si no tienen mucho qué hacer =)
*ya sé que no debería de estar haciendo tiempo, sino escribiendo otra cosa que me ha llevado mucho tiempo, pero realmente necesitaba estar conectada...

24.9.07

Hasta antier no sabía donde estaba Tlaxcalanzingo, ahora sé que no tan alejado de la urbe poblana y también que tienen muchas nopaledas que se ven muy lindas bajo la luz de la luna...

23.9.07

¿dónde tengo la cabeza?

Pues resulta que, me acabo de enterar -ya no me acuerdo dónde estaba esos días porque no leí la noticia-, el pasado 3 de septiembre anunciaron que Fernando Del Paso es el nuevo premio Juan Rulfo/FIL de Literatura -da igual el nombre-. Me da mucho gusto, creo que es uno de los más grandes escritores mexicanos, obvio no necesitaba un premio para confirmarlo. Me encontré una entrevista que le hicieron en GDL:: http://www.letralia.com/171/especial01.htm

20.9.07

Compré el café colombiano que mencionaste la última vez. Me gustó mucho. Me ha hecho tomarlo en exceso, tomo casi tanto como antes. Todas las mañanas, mínimo, me bebo una tazota. A veces con un chorrito de leche porque ayuda a enfriarlo. Otras veces le pongo canela y lo voy sorbiendo poco a poco. Nunca he podido beberlo demasiado caliente, no me gusta quemarme la lengua ni los labios. Por lo menos en un trago me acuerdo de ti. En las tardes lluviosas no le pongo nada y dejo que se enfríe, envuelvo la taza con las manos y me siento en la puerta a ver llover; cuando llueve hacia la puerta, me siento en la cama sólo a escuchar. Una de esas veces me puse a recorrer el cuarto, a pesar de que hace mucho no estás aquí, percibí que todavía quedan rastros tuyos... en los libros, los que están ordenados o los que están regados, en el ejemplar Femenino del DJ, pues siempre te dije que el Masculino te lo quería regalar; en los discos, entre los que está el que contiene música para shampoo y me hace sentir volátil; en las telarañas que son parte de la decoración; en alguna foto; en alguna parte del alto techo...

15.9.07

II

Si tu veux nous nous aimerons / Avec tes lèvres sans le dire / Cette rose ne l'interromps / Qu'à verser un silence pire // Jamais de chants ne lancent prompts / Le scintillement du sourire / Si tu veux nous nous aimerons / Avec tes lèvres sans le dire // Muet muet entre les ronds / Sylphe dans la pourpre d'empire / Un baiser flambant se déchire / Jusqu'aux pointes des ailerons / Si tu veux nous nous aimerons. ~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~~~~~ ~~~~~~~~ Si quieres nos amaremos / con tus labios sin decirlo / esta rosa no interrumpas / más que para derramar un silencio peor // nunca cantos lanzan prontos / el destellar de la sonrisa / si quieres nos amaremos / con tus labios sin decirlo // mudo mudo entre los ruedos / Silfo en el púrpura de imperio / un beso llameante se desgarra / hasta la punta de las aletas / si quieres nos amaremos.
Stéphane Mallarmé Feuillets d'album / Hojas de álbum

14.9.07

uh, uh, uh

Esta semana estoy flipada con esta canción, que es vieja, pero volví a escuchar hace unos días...

11.9.07

nubes montañosas...

Xochicalco -el pueblo, no la calle- vista desde las ruinas arqueológicas del mismo nombre... Me quedé hipnotizada por esas nubes...

O assassino

era o escriba

(conto semiótico)

Meu professor de análise sintática era o tipo do sujeito inexistente.

Um pleonasmo, o prencipal predicado da sua vida, regular com um paradigma da 1ª conjugação.

Entre uma oração subordinada e um adjunto adverbial, ele não tinha dúvidas: sempre achava um jeito assindético de nos torturar com um aposto.

Casou com uma regência.

Foi feliz.

Era possessivo como um pronome.

E ela era bitransitiva.

Tentou ir aos EUA.

Não deu.

Acharam im artigo infefinido em sua bagagem.

A interjeição do bigode declinava partículas expletivas, conetivos e agentes da passiva, o tempo todo.

Um dia, metei-o com um objeto direto na cabeça.

***********

El asesino

era el escriba

(cuento semiótico)

Mi profesor de análisis sintáctico era el tipo de sujeto inexistente.

Un pleonasmo, el principal predicado de su vida, regular con paradigma de la 1ª conjugación.

Entre una oración subordinada y un adjunto adverbial, no tenía dudas: siempre encontraba una manera asindética de torturarnos con una aposición.

Se casó con una regencia.

Fue feliz.

Era posesivo como un pronombre.

Y era bitransitiva.

Intentó irse a EUA.

No se pudo.

Encontraron un artículo indefinido en su equipaje.

La interjección del bigote declinaba partículas expletivas, conectivos y agentes de pasiva, todo el tiempo.

Un día, lo maté con un objeto directo en la cabeza.

Paulo Leminski

tíiipico, ¡ ja !

6.9.07

Réquiem por como coño se llame

Que deprisa pasa el tiempo / cuando lo pasa uno bien! - Decimos. / Porque lo admitimos en mayor o menor medida / lo que queremos en el fondo es eso: / Que la vida transcurra rápida / importune lo menos posible / y nos deje estar. SERGI PUERTAS
Se murió Julieta Campos. La nota de la Jornada virtual aquí.

ah, ah, ah, ah

Me gusta mucho mucho mucho mucho esta canción... Es la canción de la semana, la canto hasta dormida... Está bonito el video, un día de estos quisiera jugar así con polvito de colores...

5.9.07

Anoche, después de un largo autoconvencimiento de que la migraña que me acosaba desde la tarde era psicológica, pues yo era más fuerte que ella, logré concentrarme y comencé a escribir cosas más o menos decentes para mi trabajo -ese que está más atrasado que nada-, releía y tal -estaba como de foto, que, por obvias razones, entraría en una onda Aunque usted no lo crea-, y justo en el momento en el que repensaba una idea no taan mala, ¡zaz!, explotó el foco de mi lámpara, dejándome sorda del oído derecho -el que no estaba tan dañado-, tan asustada que grité una palabrota que no repetiré -y que después me dio mucha risa porque qué onda con mi proyección, jo-. Lo más curioso es que cuando prendí la luz del cuarto, me di cuenta de que parte del foco había quedado justo enfrente de mi cuaderno, nunca me había tocado que se desprendiera completamente el bulbo y saliera intacto, siempre salían pedacitos volando por todos lados... No me quedó más que sentarme en mi cama, a oscuras, a pensar, qué demonios intentaba decirme el foco.

4.9.07

Hoy L. Etxebarria en su blog publicó un post que me ha gustado mucho, sencillito, corto, se titula Flechazo. Pasen por ahí... Ya quiero leer Cosmofobia, ¿ya habrá llegado a México? ¿habrá que traerlo de la Madre Patria? ¿quién me lo quiere regalar?

2.9.07

PRINCIPIO Y FIN DE LA AUSENCIA

Como huella nace el hueco;

La tierra cede levemente,

Un poco de hierba se retira.

Pronto se escucha un golpe seco

Que oprime al cuerpo consecuente

Que oye, pena y luego mira.

En cada gesto se prolonga

–Que sería de otra manera

Alto dolor mal sostenido–

Una desdicha clara, honda,

En aire duro prisionera

Pero hiriente del olvido.

Francisco Cervantes

de Los huesos peregrinos

1.9.07

¿Qué va a ser de los filatélicos, destinatarios y remitentes?

Hoy fui al correo a dejar dos cartas. Pesaron los sobres y me dijeron que eran 33.50, para variar no tenían cambio, siempre que voy es lo mismo –porque siempre voy a principios de quincena y pago con un billete de 100 ó 200 pesos (según se le pegue la gana al cajero), porque si no nunca mando lo que tengo pendiente–. La seño de los timbres con su jetota me preguntó 45 veces –en menos de 2 minutos, imagínense– si no tenía cambio, a lo que respondí 44 veces que no, que sólo tenía 11.50 en monedas, y a la 45ª vez le dije que me diera mi billete porque iba al oxxo a comprar algo para tener los benditos 33.50 –es su obligación tener cambio, tan cerca que les quedan todos los bancos–. Más alterada que al principio me dijo que no y me arrebató el billete y las cartas que yo ya tenía en la mano, dijo que ella lo iba a cambiar; cuando reflexionaba el porqué de su súbita amabilidad –jo–, regresó y me dijo que mientras pegara los timbres, fue ahí comenzó mi asombro, pues lo que me dio no eran timbres, sino etiquetas mal impresas y espantosas, con la fecha, mi código postal, el porte y un montón de numeritos agrupados en recuadros, y mi segundo pasmo vino cuando me deslumbró la lógica de la burócrata al decirme que pusiera el que decía España en la carta que iba a España y el que decía Suiza en lo que iba para Suiza –brillante deducción a la que yo misma no hubiera podido llegar–… Despegué las etiquetitas atroces y las pegué cuidando que no quedaran muy chuecas. La mujer regresó a los 10 minutos con mi cambio –pues su compañera sí tenía cambio y también mucho chisme interesante qué contar– y me cuestionó el porqué no había echado las cartas al buzón, sin esperar mi respuesta me entregó el vuelto. Yo seguía pensando en los timbres, en el sabor tan peculiar que te dejan cuando los ensalivas, en que ese sabor puede durar horas en tu boca recordándote que acabas de mandar algo, que alguien lejano va a recibirlo en una, dos o tres semanas, tal vez lo tome por sorpresa, y quizá le va a dar gusto, alguien va a recibir noticias tuyas y leerá tus letras en algún momento en el que al mismo tiempo tú has olvidado que enviaste una carta y mientras estás pensando en qué vas a hacer de comer o qué vas a decidir sobre este o tal asunto, piensas en que buscaste un sobre, que te esforzaste por hacer letra bonita, que recolectaste cosas para enviar, que estuviste buscando un libro para mandarlo y que aliviará la nostalgia de casa que tiene alguno, te detienes a imaginar si lo va a tomar por sorpresa o no, en qué horrible será si tu envío se pierde en alguna parte, ¿quién abrirá eso que se va al lugar de las cosas perdidas? Y qué decir de la alegría efímera de obtener tiempo después un acuse de recibo, aunque sólo sea un corto y seco: recibí lo que enviaste.... Me quedé viendo fíjamente a la mujer y le pregunté si ya no iba a haber más estampillas, desalmada arrojó un ‘no’ terminante. Qué triste. Ya no va a ser lo mismo.

Melancolía

A Domingo Bolívar

HERMANO, tú que tienes la luz, dime la mía.

Soy como un ciego. Voy sin rumbo y ando a tientas.

Voy bajo tempestades y tormentas,

ciego de ensueño y loco de armonía.

Ése es mi mal. Soñar. La poesía

es la camisa férrea de mil puntas cruentas

que llevo sobre el alma. Las espinas sangrientas

dejan caer gotas de mi melancolía.

Y así voy, ciego y loco, por este mundo amargo;

a veces me parece que el camino es muy largo,

y a veces que es muy corto…

Y en este titubeo de aliento y agonía,

cargo lleno de penas lo que apenas soporto.

¿No oyes caer las gotas de mi melancolía?

Rubén Darío