de patologías, erroneamente, imputadas...

Un día V, en uno de sus tantos blablablás, me contó del Síndrome de Diógenes, la verdad es que no me acuerdo mucho de qué se trataba, sólo de lo que, según yo, era importante, y era que destacaba por la acumulación extrema de cosas del pasado y del desorden. V dijo que yo tenía un poco ese síndrome. Siempre he dicho que mi desorden caótico tiene orden, basta con pregúntarme por algo y yo, generalmente al instante, lo encuentro -bueno, las llaves no, nunca encuentro las llaves, menos cuando están en su lugar-, además a mí, rara vez me molesta mi desorden -cuando me desespera o ya es extremo suelo hacer un poco al respecto-, y ultimadamente por eso vivo sola y a quien no le guste, pues ni modo. Sobre la acumulación de cosas pasadas, acepto que guardo cosas, tal vez más de las que debería, las veo como pequeñas muestras físicas que guardan cierto recuerdo significativo, es una pista para que no se olvide del todo, tampoco soy de las que guardan chicles masticados para nunca olvidar a Panchito López o cosas así, definitivamente no soy alguien como Jonathan Safran Foer...
El caso es que ayer, en uno de mis cambios de tema radicales, le contaba a G, mejor conocido como M, que me habían dicho que yo padecía eso, le enuncié las escuetas carácterísticas que recordaba, y entonces respondió rápidamente: ¡pero eso no tiene nada de malo! Nos dio risa y ya. Hoy desperté pensando que tal vez G, o M como quieran, también tiene un poco el síndrome de Diógenes y uno de los síntomas, tal vez, era decir que no tenía nada de malo. Ahora en mi ociosidad de domingo pasivo me he puesto a investigar en internet sobre el dichoso padecimiento. Me he enterado de que es casi exclusivo de ancianos y un montón de cosas que no tienen nada qué ver conmigo -una tal vez sí, pero bueno, todos tenemos un poco de todo-; cuando vea o hable con V, lo primero que haré será reclamarle por tomarme como anciana poco higiénica. Eso me pasa por creerle la mitad, no debería de creerle nada...

Comentarios

llorch dijo…
No conocía ese término, síndrome de Diógenes. Pero sabía de los hermanos Collyer. Y de la disposofobia.

Saludos
G Velázquez dijo…
Oh, pues parece que las diferencias sin pocas, interesante saberlo, por si algún día alguien me vuelve a decir lo mismo pero con otro nombre...

Gracias por pasar, llorch. Saludotes

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