crónica -breve- de una inundación...

Luego de una exhaustiva búsqueda para encontrar el mejor lugar para cenar -a las 7pm-, pues a mi extranjera amiga no le parecía el precio o el espacio o la gente, terminamos sentándonos en el Sanborns en la mesa más alejada -en la medida de lo posible- del ruido y las personas, estábamos justo junto a la ventana... A medio tecolote estaba cuando noté que el cielo comenzó a caerse, el boulevard 5 de mayo de pronto se convirtió en un río, el agua llegaba casi al nivel de las ventanas de los coches, los camiones que pasaban despacio hacían grandes olas y movían a los coches que parecían pequeñas lanchas -de eso no pude sacar foto-, cuando J estaba a mitad de la frase: This is another thing for my 'only in Mexico' list, el piso comenzó a llenarse de agua, proveniente de la cocina, y que hizo del Sanborns un chapoteadero, la gente empezó a ponerse histérica y a pedir la cuenta, yo sólo pensaba en cómo le iban a hacer para ir por su coche y salir de la zona, nosotras seguíamos cenando y observando todo lo que pasaba. Los niños eran los más felices, brincando en el agua y salpicándose con patadas... En menos de 5 minutos las cajas estaban llenas de gente pagando, sólo unos cuantos decidimos quedarnos y seguir en lo nuestro. El agua seguía entrando, los encargados de limpieza no tenían a dónde echar el agua, para un niño dejó de ser divertido cuando se resbaló y se dió un ranazo de aquellos... Cuando estábamos por terminar dejó de llover. En eso una de las gerentes -o encargadas o algo así, una mujer a la que todos le decían jefa- se resbaló y fue a estrellar su cara en el borde de una mesa, no metió las manos para nada, es más creo que hasta las alzó, el drama provocó que alguien superior diera la orden de empezar a recoger todo y cerrar el restaurante, así que como hormiguitas todos los empleados se pusieron a levantar cubiertos, mantelitos, servilletas y de más cosas que suelen poner en las mesas, las meseras se tuvieron que quitar las faldas para no mojarse ni resbalarse... Nuestra mesera, a pesar del caos, iba cada 5 minutos a ver si estábamos bien y si se nos ofrecía algo más... Terminamos pagando después de cruzar el lugar cuidandonos de no resbalar... Al salir a la tienda, ésta también estaba inundada, la parte de las revistas y libros estaba cerrada. Y bueno, qué decir... ya no hacen los edificios como antes...

Comentarios

Entradas populares