atrapada...

Salgo tan veraniega como el día pinta, desesperada por no estar en casa para, por fin, ponerme a trabajar en serio... Pido un cafezote y una galletota, compruebo que tal como lo esperaba el lugar está vacío, como me gusta, como suele estarlo en las mañanas; por eso vengo aquí, aunque se me critique y cuestione por qué termino aquí, vengo por el café, por la música que es casi seguro me gustará, por el internet y la luz gratis, por el silencio, por la vista, y por todo lo demás... saco mis libros y notas pero inevitablemente volteo a la calle, las nubes aparecen, no puedo evitar comenzar a encontrarles forma, a pensarlas y resignificarlas. Desde donde estoy se ve la construcción de un edificio, creo que serán departamentos, llevan mucho tiempo construyéndolo, después me descubro embobada, dándole sorbos al café, viéndo cómo mueven la grúa y cómo los trabajadores a lo lejos parecen hormiguitas moviéndose rápidamente... Me concentro en el café, comienzo a sentir como si el líquido empezara a recorrer mis brazos, pienso si soy la única loca que siente eso cuando toma café lentamente y disfrutando cada trago, me pregunto si eso que siento es posible que sea la cafeína haciéndome efecto. Trabajo, anoto, releo, recuerdo todo lo que quiero escribir, y como siempre llego a la conclusión de que no es para tanto, no es tan complicado aunque todos digan que sí, me cuestiono por qué (demonios) no he podido avanzar todo lo que estas dos semanas me había propuesto. En eso P me habla y me dice que ya deje de moverme tanto, que por eso no termino, que quiere ir a España, que me apure a terminar, que tiene un trabajo nuevo... Comienza a llover, sin saber de dónde salió la lluvia busco las nubes negras que apenas se ven, se confunden con las blancas que están alrededor... me concentro en la lluvia, en el café que se vacía, hace frío... ya pasaron casi 3 horas y no he llenado ni una cuartilla...

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