23.4.06

9

Y de pronto, como un espejo a cuyo helado fondo nacen imágenes pálidas, sombras, algo luce y se habita; ordena un mundo tibio y silencioso. Y toma un extraño sentido todo, y una esperanza llega. Y vemos casi alegremente que se nos fueron muchas cosas, y que nada nos queda nuestro.
de Imágenes (1953)
Rubén Bonifaz Nuño

22.4.06

DUERMO. Si sueño, al despertar no sé / En qué cosas soñé. / Duermo. Si duermo sin soñar, despierto / Hacia un espacio abierto / Que no conozco, porque desperté / Hacia lo que aún no sé. / Mejor es ni soñar ni no soñar / Y nunca despertar. Pessoa

18.4.06

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Este poema interpretado me viene recurrentemente a la cabeza cuando menos lo espero, desde una de esas noches de cartas... Ya no pienso lo mismo que antes del poema, ahora no le pongo peros, nada más lo escucho una y otra vez, y me escapo al lugar común. Powered by Castpost
"Me gustas cuando callas"
Featuring Brazilian Girls

17.4.06

Pídele un novio, pídele un novio...

Haciendo limpia me encontré con las fotos de mi viaje a Morelia, aquél en el que caminé mucho, vi mucho, encontré poco, ese en el que mi escape a Uruapán no se dio, y también en el que compré el DVD más caro en mi historia: Blow up... Y nada, una noche me escapé a un bar de que me hablaron con mucho entusiasmo y me dio curiosidad, nunca tuve claro el nombre pero el taxista supo bien a dónde iba, creo que el restaurante es San Miguelito, ya lo olvidé. Las siguientes fotos son del famoso "Rincón de las Solteronas", los detalles estadísticos ya se me olvidaron, lo que sí es que hay muchos muchos San Antonios, ¿acaso 300?, de todos tamaños, el más pequeño mide un centímetro y el más grande dos metros, o era uno y medio (¿?), es el lugar con más santitos de cabeza en toodo el mundo, ni en una iglesia se encuentran tantos. El ritual consiste en darle vueltas al más grande, con 7 -ó 14- monedas (¿?) iguales, que puedes tomar prestadas de unas peceras llenas de estas -tostones, pesos de Morelos, mil pesos de Sor Juana, cien pesos de Carranza, en fin, monedas viejas- en cada vuelta se deja una moneda después de leer la oración, que está por ahí, a Toñito; además te daban una veladora que tenías que prender y dejar en el altar mayor. Todo esto y no recuerdo en qué orden. Otro dato es que varias parejas han surgido de tal práctica, y cuando han resultado matrimonio, las novias van y le dejan sus ramos a San Antonio, como agradecimiento, en la pared estaban las fotos de las "felices" parejas, habrá que rastrearlas y preguntarles si todavía lo agradecen o quieren aventarle el ramo en la cara al caritativo santo, jo. Cuando llegué había muchas mujeres ahí, dando vueltas, hasta una coreana que no entendía nada de español, pero su amiga repetía la oración por ella... Pedí permiso para tomar fotos y me dijeron que con gusto, después de que hiciera todo el circo de las monedas, y pues uniéndome a la colectividad femenina, me puse a dar vueltas. Claro que no ha pasado N.A.D.A., tal vez, afortunadamente. En fin, he aquí las fotos del lugar digno de un análisis Calabresiano, tan neobarroco.

15.4.06

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melancolía ________inventada. ____jirones del ___________antes. _____inevitable ____________larga espera

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Libromancia

Solía preguntarle a Neruda, pero a falta de, recurrí al mismísimo Á. Solís y respondió acertadamente, y eso que no está muerto, de hecho creo que ahora está en Tabasco.
EL AUSENTE Esta noche alguien falta La piedra está en lugar de la palabra El camastro vacío entre veladoras escondidas Alguien falta a estas horas de la noche Y el sueño repartirá entre nosotros las penas del ausente

Quiero un brezo...

14.4.06

NOVELA CONJETURAL

Así estaba yo hace unas semanotas, y bueno, casi la única diferencia es que no se trataba de Amalia... Igual, no llegué a ninguna conclusión y terminé igual de enredada, más que al principio.
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Formulo todo tipo de hipótesis acerca de lo que le pasa a Amalia. Su actitud, especialmente durante las últimas semanas, no es del todo clara. Ello se debe, tal vez, a que las circunstancias y los hechos que conforman nuestra vida diaria son todavía demasiado opacos. Trato de descifrar lo que pasa por su cabeza; una sucesión de signos, imágenes, de recuerdos que mientras más se afinan, más pierden de su forma, de su verdadero significado. Las dispongo visiblemente ante mí. Forman el esquema de un hecho necesariamente incomprensible. I. Amalia no entiende lo que pasa. II. Sí entiende lo que pasa. III. No entiende lo que pasa pero finge que sí lo entiende. IV. Sí entiende lo que pasa, pero finge no entenderlo. V. Sí entiende lo que pasa y no finge que no lo entiende. VI. No finge no entender que pasa lo que entiende. VII. Entiende fingir que pasa eso. VIII. Entiende que lo que pasa finge no pasar. IX. Pasa lo que se entiende que finge que está pasando. X. Pero sólo finge que pasa lo que entiende como cosa que pasa se finge no entendida por Amalia para pasar. XII. Si se finge entendida no acontece. XIV. Y no entendida. XV. Aunque sólo por pasada pueda ser entendida como cosa que por no acontecer puede ser entendida como cosa que no sucederá. XVI. Y aunque sólo por poder ser concebida como cosa imposible de ser entendida pueda ser entendida. XVII. Se trata de una cosa que como cosa que finge su imposibilidad de ser entendida o como cosa que finge su imposibilidad de ser, es. Salvador Elizondo De El Grafógrafo, 1972

12.4.06

Cuasi-espontánea caminata recomendada. Más espontáneo aún, seguir hasta llegar a una nueva librería -que había estado evitando por decencia, por el bien de la economía familiar-, policías amables a la entrada, espaciosa, iluminada, no muy grande pero tampoco pequeñita, tamaño justo...
No sabía por dónde empezar, decidí ir a ver qué había al fondo, justo en ese momento dos ojos verdes me abordaron preguntándome si buscaba algo en especial, pensé en contestarle algo que no entra dentro del protocolo vendedor-cliente pero me reprimí, no lo dije, aún así no pude disimular la risa que me causó mi pensamiento, así que sonriendo le dije que nada, gracias, iba simplemente a ver qué encontraba, luego vino el típico: de cualquier forma, cualquier cosa, estoy para servirte...
Estuve por ahí husmeando, viendo nombres y títulos, me daba mucha curiosidad qué quieren venderle a los queretanos, qué selectos autores estaban a la venta; el lugar estaba lleno, gente entrando, saliendo, y como pude, me acerqué a una viejita que estaba por ahí para ver qué buscaba o compraba. Los ojos verdes fueron y le preguntaron lo mismo que a mí, la mujer de pelo cano y chino le dijo que estaba buscando Memorias de mis muchachas tristes, del colombiano aquél, cómo se llamaaa, Ojos verdes le dijo que probablemente era García Márquez y que tenía uno suyo que se llamaba Memorias de mis putas tristes, que tal vez a ese le podría interesar -eufémicos ojos verdes-, exaltada la mujer respondió alzando la voz, sí es ese Memorias de mis MUCHACHAS tristes, para luego agregar en voz baja y reprensiva: ya sé que no se llama así. Ojos verdes buscó una mirada para tener con quién reirse, yo me reí con él. La viejita se fue a la caja y pagó.
Mientras, yo seguía viendo si estaban mis imprescindibles en los estantes, a ojos verdes le hablaban de todos lados: quién es el autor de Madame Bovary, sabes cómo se escribe Chopenjagüer, tenemos el del Ferrari, blabla... Lo cual me hizo asumir que Ojos verdes era el que sabía de literatura o por lo menos de títulos y nombres, cosa que después comprobé al preguntarle a uno que estaba en una computadora por El signo y el garabato, el gara...qué, obtuve como primera respuesta, bah, de todos modos no estaba. Entonces me fui a la pauperrima, pero no tan perdida, sección de poesía, me puse a leer la traducción de "L'Adieu" de Apollinaire en la edición de Cátedra, la cual me convenció más que la de Hiperión, aunque no me dejó contenta, y me puse a pensar en las traducciones y todo mi choro mental al respecto, cuando de pronto, me encontré con la antología del Fondo de Bonifaz Nuño, sólo la había hojeado en casa de Alvi porque no lo había encontrado en librerías. Eso no fue fortuito, así que no lo pensé y me fui a formar a la caja -donde estaban atendiendo unos fulanos leeeeentos como ellos solos-, tenía que llevarmelo ya y no ver nada más, porque era mi primera visita y no quería nada de frustración. Los de adelante y los de atrás traían todo tipo de libros: el último de Fernando Savater, Memorias de una Geisha, Capote -con el genial Philip Seymour Hoffman en la portada-, Seda, uno de meditación, el de Gaby Vargas y Jordi Rosado -cómo se atreven, me repito cada vez que lo veo-, entre otros que ya no alcancé a ver. Llegué a la conclusión de que había de todo para todos, cosas buenas, best sellers, porquerías, joyas, buena variedad, esperemos que se quedé así, que no se les ocurra sólo tener lo que se vende al por mayor.
Y bueno, Ojos verdes seguía ahí, detrás de su gran nariz y cabello despeinado, de aquí para allá, respondiendo y preguntando...
Ya regresaré pronto, en la quincena.

11.4.06

cadena de recuerdos

Los insomnios en esta casa me recuerdan aquéllos que me daban justo aquí hace poco más de cuatro años, que en su tiempo me recordaban los que padecía cuando era niña en la otra casa: Solía levantarme muy sigilosamente, iba a los dos cuartos restantes en la casa, me acercaba a las cuatro personas que en aquél entonces conformaban la familia, y con mucho cuidado pegaba mi oído a sus caras para escuchar si respiraban, evidentemente lo hacían y entonces atentamente analizaba el cómo respiraban, observaba sus gestos iluminados por sombras e intentaba adivinar qué estaban soñando: fútbol, películas, dulces o cuentos... según yo siempre adivinaba. Nunca fui descubierta.
Las palabras son hijas de la vida.
Sufren, paren; también tienen sus muertos.
Juan Bañuelos