29.8.05

Del anticoincidir...

En los quince minutos que estuviste ahí sentada, nadie entró al baño de mujeres. Mientras tanto seguías pensando en el encuentro fallido, en la trascendencia -o no- de las posibilidades infinitas o la infinitud de las posibilidades.
Él, al que conocías por letras, no por cara, cuerpo o gestos, caminaba en la calle angosta y larga. (Tú estabas solamente esperando, algo, alguien, el todo o la nada, cualquier cosa que supiera bien con la noche -un verso, unos pasos-) Las miradas se cruzaron, se reconocieron, tal vez se reconciliaron: se dijeron Qué tal, qué tal. Él continuó caminando, desvió la mirada, tal vez luchaba por voltear, pero no se lo permitió, pudo más él que la curiosidad -¿por qué lo miraban?-. Tú lo seguiste en su trayecto hasta que desapareció su silueta; con la vista fija en el punto perdido, pensabas en la ironía de conocerlo y no, de saber quién era, sin haberle hablado antes. En eso, la figura triste reapareció entre los transeuntes, buscaste su mirada desde lejos, la encontraste. Él se resistió varias veces, pero la curiosidad regresaba a él, y te vió, te veía, te miraba, traspasaba la pupila, tú seguías con la vista fija, posada en lo que había detrás de los lentes -quizá más lejos-.
Tantas veces te habías preguntado cómo serían los ojos de aquél que en sus palabras plasmaba lo que justamente, al leerlo, estabas sintiendo, ése a quien llegaste por ociosidades o casualidades. El mismo desconocido que había atrapado en imagen la casa derrumbada de tus realidades poblanas. Justo él, pasó frente a ti, seguías tan quieta junto a Cervantes, con frío y con nadie, contigo y con él, esperando a otro, o esperándote...
- qué piensas
- Que seguro tu nombre empieza con L y termina con L
- ¿No has pensado que tal vez empieza con L y termina con O?
- O al revés, una vez conocí a un poeta cuyo nombre empezaba también con L y terminaba con O, una vez estuvimos hablando en una noche como esta, ahora no sé qué es de él
- Quizás él se esté preguntando lo mismo
- Qué será de él...
- O de ti. Tu nombre comienza con G, creo, se pierde en una R y no termina, no estoy seguro
- Cuéntame algunos silencios
- ¿No fueron suficientes los anteriores?
- Nunca es suficiente
-
-
-También podríamos decir Lalalí Ioia iiio Aiaiaaiiiioia
- Lunatando sensorida e infimento... eso va antes
- Me enteré de que te obsesionan las miradas
- Como a ti
Él decidió seguir caminando sin detenerse, tú te quedaste sentada.
<>

28.8.05

23.8.05

Todas as cartas de amor são Ridículas. Não seriam cartas de amor se não fossem Ridículas. Também escrevi em meu tempo cartas de amor, Como as outras, Ridículas. As cartas de amor, se há amor, Têm de ser Ridículas. Mas, afinal, Só as criaturas que nunca escreveram Cartas de amor É que são Ridículas. Quem me dera no tempo em que escrevia Sem dar por isso Cartas de amor Ridículas. A verdade é que hoje As minhas memórias Dessas cartas de amor É que são Ridículas. (Todas as palavras esdrúxulas, Como os sentimentos esdrúxulos, São naturalmente Ridículas.) Álvaro de Campos, 21-10-1935

En defensa de los que regresamos...

Yo no regresé a Guanajuato a salir a buscar, o a buscar. A Gto regreso a encontrar, a que ése lugar me descubra un poco más, a ser más yo, o a encontrarLO, a que pase nada y algo, a caminar hasta la presa –en silencio y sólo mirando-, o reconocerme en la mirada de alguno que está pensando lo mismo que yo cuando nos burlamos de los intelectuales/literatos wanna be, o cuando nos cuestionamos el génesis de los Pitufos, y luego recitamos poemas de memoria, reímos, callamos, nos miramos… Da igual…
Ésta vez encontré y dejé un recuerdo en un balcón, bajo una luna llena, y sarcasmos en torno a la escena y el escenario; creo que mis nostalgias y recuerdos no bastan y por eso, cada vez que estoy en Gto los multiplico, un año antes, unos meses después, las calles calladas están llenas de anclas de buenos momentos, de palabras, de tonterías. Me topé con “instantes”, momentos, con catarsis y con cosas cualesquiera, y todo, en ese presente, sin mayor trascendencia, pues no buscaba tal… quizás la trascendencia en la memoria del recuerdo, del instante abandonado, vino después, la trascendencia de esa memoria, ahí radica.
Fue una lástima no poder charlar decentemente con usted Sr. P, pero es que si no corría para acá, venía de regreso para allá, siempre tan ocupado y asediado, consolando corazones rotos, o desviando las miradas… Debió darse un momento para disfrutar el caos, las mafias y todo lo demás.
Quizás esté de sobra la defensa, porque no me quedó el saco, y que por lo nublado de la tarde me haya dado la paranoia, y además, bueno, ya sabe casi todo me lo tomo en serio...
G.

18.8.05

Las palabras de la semana por orden de importancia:
1. Pánico
2. Me asusta, pero me gusta
3. Paja, pura paja
4. Never fucking more
5. Encantador
6. Ulckraaaais
...extraña, pero linda semana en Cuévano...

2.8.05

los días no han sido días, ni instantes, sólo horas, podrían tener -o no- cualquier nombre, ¿por qué se llama domingo y no aceituna? el lunes no parece lunes ni jueves, tampoco sábado ni martes, sólo son horas, minutos, vacíos acumulándose...